Familia

La aventura de un segundo hijo

18.1.13

Como ya les he contado, ha sido toda una aventura tener a mi hijita Francisca. En principio, quedé embarazada por marzo, trabajé como educadora todo el embarazo, subí y bajé de peso, me diagnosticaron Diabetes Gestacional, recibí muchos regalos y finalmente llegó el momento de ir a la Clínica. 


Al principio todo iba bien. Mi presión sanguínea normal, no tenía contracciones puesto que era cesárea programada, mi médico estaba disponible y el equipo que me atendió era super acogedor. Los problemas surgieron cuando el doctor comenzó a sacar a la Fran y de repente se atascó! no sé cómo, pero según mi esposo, el doc pegó un fuerte tirón en la zona de la incisión para que la bebé no se asfixiara. Yo no sentí nada de dolor, ya que estaba con anestesia epidural, pero al salir de la sala de recuperación y pasar el efecto de la epidural, noté que algo no andaba bien.

Bueno, no todo fue malo, en pabellón nos permitieron ver a la bebé, darle besitos, sacarle fotos y cuando la examinaron sacó la mejor puntuación en el test de Apgar, lo que indicaba un excelente estado de salud. Para cuando me llevaron a la habitación, me esperaban mi hijo mayor y mis padres quienes me acompañaron por las últimas 3 semanas. Después de unos minutos me llevaron a la bebé! la cosita más linda y tierna del mundo! Pesó 3,80 kg y midió 48 cms. Me pareció igualita al Mati cuando era pequeño. Le di un poco de mamar y nos sacamos muchas fotos!






Cuando comenzó a pasar el efecto de la anestesia, sentí mucho dolor. Yo sabía que una cesárea implicaba dolor así que resistí lo más que pude, pero cada vez que las enfermeras me examinaban, se veía que el sangramiento era anormal, lo cual explicaba la razón de tanto dolor. Comenzaron a apretarme para ver qué tanto era el problema y tuve que pedir analgésicos más fuertes. Llegaron a darme uno tan fuerte que la matrona me dijo que se usaba para los enfermos de cáncer! Aún así, siempre digna, no hice mayores escándalos. Pero me sentía fatal.

Conforme pasaron los días, la nena se veía cada vez más linda, y yo comenzaba a recuperarme. Llegaban las visitas a diario para acompañarme y conocer a la Fran y por fin podía comer algo, ya que el primer día estuve más de 24 hrs. sin comer! ya no aguantaba más, y luego de eso solo tuve dieta líquida (gelatina, sopa y té)

La Fran nació el 21 de diciembre, justo el día en que supuestamente se acabaría el mundo. Para mí estaba comenzando una etapa llena de malestares, recuperación y gozo a la vez. Tengo que admitir que no estaba preparada psicológicamente para tanto dolor, pero el saber que valió la pena, me daba fuerzas para seguir resistiendo. Ahora ya estoy bien, todavía no puedo hacer grandes esfuerzos, estoy durmiendo muy poquito y tratando de atender a mi hijo mayor también, pero con ayuda de mi familia lo estamos logrando.




Gracias a todos quienes se preocuparon por nosotros y alzaron una oración, a quienes nos visitaron y dieron obsequios. Ciertamente ha sido toda una aventura! no sé si me resistiría una tercera vez, solo Dios lo sabe.





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